De juampedro o de jandilla

Incluso si estás muerto no debes permitir que te entierren

30.9.07

El Rastro

Esta mañana he estado perdiendo un poco el tiempo por el Rastro. Ya saben, ese mercado de objetos de segunda mano de Madrid. He curioseado por los puesto y he salido con una sensación agridulce. Allí había un montón de objetos, aparentemente inútiles y que buscaban una segunda oportunidad. Había máquinas de escribir Olivetti, con las que ya nadie escribe artículos, cámaras de fotos de las de carrete, que ya no capturan ninguna mirada, lámparas que ya no iluminan nada y llaves que no abren ninguna puerta.

Todos estos cacharros estaban allí, buscando una segunda oportunidad, como mirando a los paseantes diciendo: "cómprame, todavía puedo". Pero es dificil llamar la atención entre tanto objeto inservible, tanto cachivache.

La misma sensación he tenido esta tarde en Las Ventas, unos matadores que alguna vez fueron o que al menos pareció que iban a ser, y que intentaban de nuevo atrapar las miradas de los que por allí pasaban la tarde. Sólo lo consiguió Uceda Leal, en dos series con la izquierda, tragando y pudiendo al toro, jugando muy bien la cintura, con profundidad, intentando llevar siempre al toro un tranco más de hasta dónde quería ir. Lástima que le falló el corazón o la ambición y no dió la tercera tanda de naturales. Aún así, se tiró a matar derecho como una vela y cortó una oreja. Merecida.

Los otros dos pasaron por allí sin llamar la atención. Tanto César Jiménez como Matías Tejela habían abierto en el pasado la codiciada Puerta Grande, y ninguno ha sabido aprovecharla y rentabilizarla. No han roto. Quizás porque sus Puertas Grandes fueron generosas. Pero la realidad es que ya no llaman la atención de los paseantes que buscan gangas entre el batiburrillo de toreros.

La corrida de Nuñez del Cuvillo no me disgustó. Desigualmente presentada aunque toro a toro individualmente estuvieron bien presentados. Manso el primero, el resto cumplieron en el caballo y desarrollaron encastados y con calidad en la muleta del segundo al cuarto. Quinto y sexto más parados y flojos, bajaron algo el listón. Pero en resumen una corrida para torear y cortar orejas. Aunque sólo uno lo consiguió. Que la peor sea como esta de Cuvillo.